El Río de la Vida es una obra que se divide en cinco partes bien diferenciadas. Cada una de ellas está dedicada a uno de los cinco grandes ecosistemas de la Península Ibérica: alta montaña, bosque caducifolio, bosque mediterráneo, estepa cerealista (pseudoestepa ibérica) y marisma. En cada parte hay un número variable de capítulos dedicados principalmente a los representantes animales más característicos de cada ecosistema. Además, existen una serie de capítulos, repartidos a lo largo del libro, en los que se describen las adaptaciones morfológicas y fisiológicas de los animales a su medio y a su forma de explotar los recursos disponibles en sus respectivos ecosistemas. Se tratan, así mismo, aspectos ecológicos, etológicos –de comportamiento animal– y biológicos. Cada parte –ecosistema– cuenta con una introducción detallada que explica su origen geológico, ambiental  y humano. Todos los textos, amenos, directos y sencillos de entender, están plenamente contrastados.

 

La fotografía de la obra, 366 instantáneas,  ha sido proporcionada por los mejores fotógrafos de naturaleza del panorama nacional actual, entre otros por Javier y Rafael Ramos, Antonio Manzanares, Carlos Sanz o Francisco Márquez. La selección fotográfica ha sido muy laboriosa y complicada pues se ha dispuesto de un archivo de más de 6.000 imágenes. Cada una de las fotografías ha sido cuidadosamente elegida para adaptarlas a los textos. Aparecen en ellos ilustrándolos en el momento justo de la acción descrita. Es por esto que, aunque El Río de la Vida sea un libro, los textos y las imágenes unidos, le confieren cierta cualidad de documental cinematográfico.

 
 

Paul Alfred (Fredy) Hannemann nació en 1965 en Santiago de Chile. De padre alemán y de madre suiza, se trasladó a España a la edad de 8 años. En Jaraíz de la Vera (Cáceres), donde actualmente reside con su familia, cursó sus estudios elementales hasta terminar el bachillerato.

 

A partir de los 14 años los veranos los pasaba en el  “Wildfreigehege Hellenthal” (Alemania) como aprendiz de cetrero junto al maestro cetrero y cetrero mayor de Alemania Horst Niesters. Ya a partir del segundo verano en Hellenthal, lo contrataron como parte integrante del equipo de cetreros encomendándole el adiestramiento de grandes rapaces en cuyo manejo se especializó. Tuvo el privilegio de adiestrar al primer ejemplar de águila calva  nacido y criado en cautividad en el mundo, un macho llamado Blacky. Aún hoy, después de tantos años, no concibe su vida sin la compañía de alguna de estas aves. Desde el otoño hasta la primavera  no es raro verlo por las tardes en la dehesa de su pueblo volando a  Ares, su actual torzuelo de águila real.

 

Estudió Biología en la Universidad de Salamanca. Durante su época de estudiante fue llamado a Peralejo para el manejo de animales silvestres y para  ayudar en el montaje del centro de educación ambiental Cañada Real. Allí conocería a Aurelio Pérez (cuyo recuerdo siempre está presente en él) y a su sobrino Rubén Duro –actualmente realizador de documentales de naturaleza- con quienes compartió largos meses de trabajo y de entrañable amistad. Junto a ellos se perfeccionó en las técnicas de troquelado e impregnación para el manejo de lobos, zorros o gatos monteses, entre otros.


Las ganas de compartir  sus conocimientos  sobre Naturaleza  le impulsaron a escribir, durante algunos años, en las páginas dominicales del periódico Hoy de Extremadura. Tuvo una página semanal  titulada “Secretos” en la que iba dando a conocer, semana tras semana, a un representante animal de la fauna extremeña. “Secretos” fue el origen de su primer libro: “Extremadura viva, fauna extremeña” publicada en 1994 por la Editorial Universitas de Badajoz.

 

Después de varios años sin publicar, salvo algunas colaboraciones puntuales, su vida siempre gira de una forma u otra alrededor de la Naturaleza y de los animales, dando ocasionalmente conferencias y charlas. Ahora es cuando Fredy se decide a darle forma a este Río de la Vida, que por fin es una realidad para disfrute de todos los amantes de la Naturaleza.